Tú allí crecías olorosa y pura

Con tus moradas hojas de pesar;

Pasaba entre la yerba tu frescura

De la fuente al confuso murmurar.

Y pasaba mi amor desconocido,

De un arpa oscura al apagado son,

Con frívolos cantares confundido

El himno de mi amante corazón.

Yo busqué la hermandad de la desdicha

En tu cáliz de aroma y soledad,