Yo me decía: «Buscaré en las flores

Seres que escuchen mi infeliz cantar,

Que mitiguen con bálsamo de olores

Las ocultas heridas del pesar.»

Y me apartaba, al alumbrar la luna,

De ti, bañada en moribunda luz,

Adormecida en tu vistosa cuna,

Velada en tu aromático capuz.

Y una esperanza el corazón llevaba

Pensando en tu sereno amanecer,