En torno del horario se adormecen;

El dolor y el placer, férvidos antes,

Se pierden ya en el alma indefinidos,

A la luz y a la sombra semejantes.

Y en esta languidez de los sentidos,

Crepúsculo moral en que indolente

Se arrulla el corazón con sus latidos,

Pláceme contemplar indiferente

Cuál del dormido Spree sobre la espalda

Y en lúbrico chapín sesga la gente.