Me hablaban de virtud y de energía,

Hoy con duros semblantes macilentos

Contemplan mi abandono y cobardía,

Y gimen de dolor, y cuando braman,

Ingrato y débil y traidor me llaman.

Tal vez a la batalla me apercibo;

Dudo de mi constancia y de esta duda

Toma ocasión el vicio ejecutivo

Para moverme guerra más sañuda;

Y, cuando débil el combate esquivo,