Iluminando mi razón dormida:
Para vivir me basta con un año,
Que envejecer no es alargar la vida:
¡Joven murió tal vez que eterno ha sido,
Y viejos mueren sin haber vivido!
Que tu voz, queridísimo Emiliano,
Me mantenga seguro en mi porfía;
Y así el Creador, que con tan larga mano
Te regaló fecunda fantasía,
Te enriquezca, mostrándote el arcano