Hinchada, al fin, soberbia, se desprende

Del horizonte azul la nube densa,

Y el fuego del relámpago la enciende,

Y gira por la atmósfera suspensa.

Y ya sus flancos inflamados tiende,

Ya el vapor de su seno se condensa,

Y soltando el granizo en lluvia escasa

La rompe el trueno, y se divide y pasa.

Y el sol que se reclina en Occidente

De su encendido manto se despoja,