Y en los blancos celajes del Oriente

Se pierde el rayo de su lumbre roja.

Brilla la gota de agua trasparente

Detenida en el polvo de la hoja,

Y tendiendo el crepúsculo su planta

Del fondo de los valles se levanta.

Como el ensueño dulce y regalado

Que en la fiebre de amor templa el desvelo,

Vertiendo en nuestro espíritu agitado

La misteriosa esencia del consuelo;