con asombro y terror de las naciones
¿colmó sus esperanzas lisonjeras?...
Cayó; y entre los bárbaros peñones
de su destierro, en las nocturnas horas
le acosaron fatídicas visiones;
y diéronle tristeza las auroras,
y en el manso murmullo de la brisa
voces oyó gemir acusadoras.
Más conforme recibe y más sumisa
la voluntad de Dios, el alma bella