la fecunda semilla en el granero,

cuando larga escasez llora la tierra.

Compadecer la desventura quiero

del que, por no mirar la abierta llaga,

de su limosna priva al pordiosero.

Ebrio, y alegre, y victorioso vaga

el vicio por el mundo cortesano:

su canto de sirena ¿a quién no embriaga?

Los que dones reciben de su mano

himnos alzan de júbilo, y de flores