Arranque de dolor, de ese profundo

dolor que se concentra en el misterio

y huye amargado del rumor del mundo,

fue su sangrienta sátira, cauterio

que aplicó sollozando al patrio imperio,

mísero, gangrenado y moribundo.

IV

¡Ah! si hoy pudiera resonar la lira

que con Quevedo descendió a la tumba,

en medio de esta universal mentira,