—Vete a Londres cuanto pudieres, e di a Barsinan que se trabaje de ser rey, que yo le terné lo que le dije; que todo es ya a punto.
El doncel se fué luego, e Arcalaus dijo a su compaña:
—Id vos a Daganel con diez caballeros destos, e llevad a Lisuarte e metedlo en la mi cárcel, e yo llevaré a Oriana con estos cuatro, e mostrarle he donde tengo mis libros e mis cosas en Monte-Aldín.
Este era de los más fuertes castillos del mundo; pues allí fueron partidos los diez caballeros con el Rey, e los cinco con Oriana, en que iba Arcalaus, dando a entender que su persona valía tanto como cinco caballeros.
CAPÍTULO UNDÉCIMO
LA LIBERTAD DE ORIANA
Veniendo Amadís e Galaor por el camino de Londres, siendo a dos leguas de la ciudad, vieron venir a Ardian el enano cuanto más el rocín lo podía llevar. El cual llegó a ellos e contóles todas las nuevas cómo llevaban a Oriana.
—¡Ay, santa María, val! —dijo Amadís—; ¿e por dónde van los que la llevan?
—Cabe la villa es el más derecho camino —dijo el enano.
Amadís firió al caballo de las espuelas, e comenzó de ir cuanto más podía, así tollido, que solamente no podía hablar a su hermano, que iba en pos dél. Así pasaron entrambos cabe la villa de Londres cuanto los caballos los podían llevar, que sólo no cataban por nada, sino Amadís, que preguntaba a los que veía por dónde llevaban a Oriana, y ellos gelo mostraban.