—Así Dios me salve, señora —dijo Gandales—, yo así lo creo; mas ruégovos por Dios que vos membréis del doncel que es desamparado de todos sino de mí.

—No pienses en eso —dijo Urganda—; que ese desamparado será amparo y reparo de muchos; e yo lo amo más que tú piensas.

E así se partieron de en uno. Don Gandales, partido de Urganda, tornóse para su castillo, cuidando en la facienda de su doncel; e llegando al castillo, ante que se desarmase lo tomó en sus brazos e comenzólo de besar, viniéndole las lágrimas a los ojos, diciendo en su corazón:

—Mi fermoso hijo, ¿si querrá Dios que yo llegue al vuestro buen tiempo?

En esta sazón había el doncel tres años, e su gran fermosura por maravilla era mirada; e como vió a su amo llorar, púsole las manos ante los ojos, como que gelos quería limpiar; de que Gandales fué alegre, considerando que siendo en más edad, más se dolería de su tristeza; e púsole en tierra, e fuése a desarmar, e dende adelante con mejor voluntad curaba dél, tanto, que llegó a los cinco años; entonces le fizo un arco a su medida e otro a su hijo Gandalín, e facíalo tirar ante sí; e así lo fué criando hasta la edad de siete años.

CAPÍTULO SEGUNDO

LA SIN PAR ORIANA

Pues a esta sazón el rey Languines, pasando por su reino con su mujer e toda la casa, de una villa a otra, vínose al castillo de Gandales, que por ahí era el camino, donde fué muy bien festejado; mas a su Doncel del Mar e a su fijo Gandalín e a otros donceles mandólos meter en un corral por que no lo viesen; e la Reina, que en lo más alto de la casa posaba, mirando de una finiestra, vió los donceles que con sus arcos tiraban, y al Doncel del Mar entre ellos tan apuesto e tan hermoso, que mucho fué de lo ver maravillada; e viólo mejor vestido que todos, así que parescía el señor; e de que no vió ninguno de la compañía de don Gandales a quien preguntase, llamó sus dueñas e doncellas, e dijo:

—Venid, e veréis la más fermosa criatura que nunca fué vista.

Y admiróse también mucho de oír que sus compañeros le llamaban Doncel del Mar. Así estando, entró el Rey e Gandales, e dijo la Reina: