—Decid, don Gandales, ¿es vuestro hijo aquel hermoso doncel?

—Sí, señora —dijo él.

—Pues ¿por qué —dijo ella— lo llamáis el Doncel del Mar?

—Porque en la mar nació —dijo Gandales— cuando yo de la Pequeña Bretaña venía.

El Rey, que el Doncel miraba e muy hermoso le pareció, dijo:

—Faceldo aquí venir, Gandales, e yo lo quiero criar.

—Señor —dijo él— sí haré, mas aún no es en edad que se deba partir de su madre.

Entonces fué por él e trájolo e díjole:

—Doncel del Mar, ¿queréis ir con el Rey, mi señor?

—Yo iré donde me vos mandardes —dijo él— e vaya mi hermano comigo.