Además, si consideramos limitado el espacio y suponemos que en sus extremos alguien se coloque y dispare una flecha con violento impulso, ¿piensas que el objeto así lanzado habría de recorrer el aire constantemente, ó supones que algún obstáculo se opondría á su vuelo? Hay que decidirse por uno de los términos de ese dilema; pero cualquier partido que sigas te ha de obligar á reconocer que no hay extremos finales en el Universo; porque ya supongas que la flecha sea detenida por un obstáculo ó ya imagines que incesantemente vuele, es lo cierto que nunca podrás figurarte que llega á tocar el límite del mundo; y si por acaso creyeras que alguna vez terminaría su marcha, habré de preguntarte: ¿qué se haría entonces de la flecha? Forzosamente nunca podrá tocar el fin del espacio y siempre le quedará una ilimitada extensión que recorrer.
991. Præterea spatium summai totius omne...
Aún hay más: si el Universo estuviese incluido ó colocado en una determinada porción del espacio, tendría necesarios límites; las grandes masas por su propia gravedad ocuparían el fondo y allá en las mayores alturas no podría subsistir ningún ser ni habría aire ni Sol: toda la materia yacería confusa en caótica eternidad; pero no es esto lo que ocurre; los cuerpos, en el orden harmónico universal, no pueden permanecer en constante quietud porque no existe ese lugar profundo en que se hacinaran para el reposo: en movimiento incesante los seres se reproducen y se organizan en virtud de los subsidios que reciben de los elementos eternos activos universales que forman las concreciones corpóreas.
1005. Postremo ante oculos rem res finire videtur...
En fin, es patente que la Naturaleza ha determinado los límites de los cuerpos; las colinas están circunscriptas por el aire, el aire por los montes, las tierras altas por el mar y el mar está encerrado entre las tierras altas. No tiene, sin embargo, el Universo nada que lo termine; la Naturaleza y el espacio ocupado por los mundos, forman como un río que perpetuamente corre y que avanza sin encontrar límites: así el Universo no tiene término alguno; es infinito.
1015. Ipsa modum porro sibi rerum summa parare...
El Universo de ningún modo puede quedar circunscripto; la Naturaleza está en todas partes; con la materia se limita el vacío y el vacío con la materia; pero espacio ocupado y espacio vacío todo es materia con mayor ó menor rarefacción; el Universo infinito así se muestra. Si tanto el espacio como la concreción corpórea no determinasen recíprocamente sus respectivos límites, ni el mar, ni la tierra, ni la bóveda brillante del espacio, ni la progenie humana, ni los cuerpos sacrosantos de los númenes podrían durar un solo instante; las partes simplicísimas de la materia, faltas de cohesión, se elevarían por el infinito espacio desocupado, sin orden ni harmonía, y nunca llegarían á formar cuerpos determinados concretos por estar siempre separadas. Ciertamente los elementos de la materia no se han movido por reflexivo determinado impulso en las direcciones en que hoy se hallan, ni han establecido por cálculo convencional ó por concierto libre el orden que constituye el Universo; lo que ha sucedido es que fluctuantes por toda eternidad en el inmenso espacio y agitados con impulsiones recíprocas, después de seguir toda clase de movimientos y toda especie de combinaciones, han llegado por adaptaciones recíprocas y por harmonía derivada de sus propias condiciones á constituir esta Suma total del Universo; y del cumplimiento de la ley emanada necesariamente de su acción invariable en el transcurso de innumerables siglos, se ha establecido el orden existente, en cuya virtud las aguas de los ríos abundosas proveen al mar de las pérdidas sufridas; la tierra, fertilizada por el Sol y por la reversión de sus vapores, renueva la pompa de sus producciones; florecen las especies de animales, y los cuerpos fulgurantes etéreos envían siempre sus destellos. Ese concierto de la Naturaleza sería con facilidad interrumpido si infinitos elementos no trabajasen continuamente en la renovación de los organismos; porque así como los seres individuales mueren cuando están privados de alimento, así también el Universo llegaría á aniquilarse cuando la materia interrumpiese la constante labor que le da movimiento y vida.
1049. Nec plagæ possent extrinsecus undique Summam...
Y no por efecto de presiones exteriores podría conservarse el orden en que el Universo está constituido; impulsos de fuera para adentro, repetidos con frecuencia, engendrarían otros nuevos que en unos casos mantendrían la harmonía del Universo; pero otras veces las partes de la materia, forzadas por el choque, saltarían y dejarían espacio suficiente para que las porciones aglomeradas pudieran desprenderse de todo enlace y dispersarse. Es, pues, necesario que la acción de los primeros cuerpos obre sin interrupción; y debe reconocerse que esas presiones exteriores al existir suponen y demuestran que los elementos de la materia son infinitos.
1059. Illud in is rebus longe fuge credere, Memmi...