653. Quæ bene, et eximiè quamvis disposta ferantur...
Aunque estas fábulas nos encanten por la brillantez de las formas con que han sido expuestas, la recta razón las rechaza. Por su esencia los númenes deben disfrutar eterna vida en ocio imperturbable: indiferentes á nosotros y á nuestras cosas, exentos de peligros y de aflicciones, ricos por su propia naturaleza, puesto que de nada necesitan, son insensibles á nuestras virtudes é indiferentes á nuestra ira[26].
[26] Lucrecio repite aquí los versos 56 al 62 del primer canto.
661. Terra quidem vero caret omni tempore sensu...
Y en verdad la Tierra ha carecido en todo tiempo de sensaciones, y todos los diversos frutos que bajo la acción del Sol existen se forman de los variados y múltiples elementos que aquélla contiene. Á pesar de todo, si alguien quiere llamar Neptuno á los mares, Ceres á los frutos farináceos, y Baco al vino, usará así nombres extraños á los que posee nuestra lengua, pero puede hacerlo, y también puede llamar divina Madre á la Tierra, aunque sepa que es falso lo que dice.
669. Sæpe itaque ex uno tondentes gramina campo...
Desde tiempos remotos el ganado lanígero, la estirpe guerrera de caballos, y la especie bovina han vivido bajo una misma temperatura, han usado los mismos pastos y han bebido en iguales surtidores de agua y respirado los mismos aires; no obstante, sus especies han sido siempre muy distintas, y cada individuo de ellas ha conservado por herencia los instintos y las costumbres de sus respectivos padres. También entre las hierbas, lo mismo que entre las aguas, hay diferentes clases, porque sus principios constitutivos no son idénticos. Es todo animal un compuesto de huesos, músculos, sangre, venas, calor, humores, vísceras y nervios, substancias que entre sí difieren porque están formadas de distintos elementos. Además, debemos suponer que en los cuerpos combustibles existan diversos principios que originen luz, chispas, ceniza y humo; y en general, de todos los cuerpos conocidos debemos pensar que constan de diversos elementos generadores de los múltiples fenómenos en que se manifiestan.
688. Denique multa vides, quibus est odor, et sapor una...
Hay muchos seres de los que parten emanaciones que afectan igualmente al paladar y al olfato como si estos sentidos fueran uno solo; entre aquellos seres se cuentan los que inmola ante el ara de los dioses la hipocresía cuidadosa de ocultar sus crímenes: indudablemente esos cuerpos han de contener elementos de forma diferente. Llegan á la membrana pituitaria las emanaciones odoríferas que no tocan ó tocan inútilmente el velo del paladar, y afectan las papilas de ese último órgano moléculas sápidas que no tienen entrada en el sentido olfatorio: de estos hechos puede inducirse que los principios materiales que afecten distintos órganos, tienen diferentes formas. En una aglomeración, pues, de materia hay la conjunción de variados cuerpos simples; y los seres son el resultado de una mezcla general de distintos elementos.
697. Quin etiam passim nostris in versibus ipsis...