881. Quippe videre licet, vivos existere vermes...
Facilísimo es ver que de restos corrompidos nacen gusanos cuando abundantes lluvias dan excesiva humedad á la tierra. Parecidos cambios sufren todos los cuerpos de la Naturaleza. Las aguas de ríos, los frutos de selvas frondosas, los fértiles prados de sonrientes praderas, en ganados se convierten; los ganados contribuyen á la formación y crecimiento de nuestro cuerpo, y éste, en no pocas ocasiones, ha servido para nutrir las fieras y darles energía.
887. Ergo omnes Natura cibos in corpora viva...
La Naturaleza convierte en cuerpos vivos las partes principales de que los alimentos constan, y de ellas también da vitalidad á los sentidos de los seres animados; no de manera distinta, en llamas transforma la leña y reduce á fuego muchos materiales. ¿Notas ahora la importancia que tendrá para nuestro estudio el fijar la posición que los elementos primitivos pueden tener entre sí, y el orden en que realizan sus movimientos mutuos? ¿Qué es lo que influye en nuestro ánimo, lo que mueve nuestro ser, lo que da actividad á nuestros sentidos, si no crees que lo insensible de lo sensible se produce? Este aserto no quiere decir que, en ocasión alguna, las piedras, la madera y la tierra en confusión mezcladas, puedan engendrar las sensaciones de la vida.
899. Illud in his igitur fœdus meminisse decebit...
Nunca he pretendido afirmar que todos los elementos, sin restricción alguna, puedan en cualquier instante producir cuerpos sensibles: lo que sostengo es que el hecho de las sensaciones y del movimiento proviene del orden, número, disposición, forma, colocación y otras circunstancias de los elementos primarios componentes de los cuerpos. Lo mismo sucede en la organización especial propia de la hierba de nuestros campos y de los árboles de nuestras florestas: cuando estos vegetales, penetrados por la acción continua de las lluvias, se descomponen y pierden algunas de sus antiguas propiedades, originan múltiples gusanillos, porque sus principios materiales constitutivos experimentan una combinación nueva adecuada á la producción de aquellos animáculos.
910. Deinde ex sensilibus cùm sensile posse creari...
Además, como observamos que la facultad de sentir es dependiente de los nervios, de las vísceras y de las venas, que son partes blandas destructibles, si entendiéramos que los cuerpos dotados de sensibilidad sólo se formaban de elementos sensibles, supondríamos que eran igualmente blandos. Y si creyéramos que esos elementos sensibles eran imperecederos, deberíamos imaginar que cada una de las partes del ser que integran era susceptible de sentir ó que ellos tenían vida propia semejante á la de los animales: pero es evidente que ningún miembro aislado puede tener sensaciones ni recibir de otros impresiones de ninguna clase: la mano ú otra cualquiera parte del cuerpo, si de éste queda separada, es incapaz de moverse y de sentir. Consideremos ahora la suposición de que los elementos primitivos que integran los seres animados tuviesen como éstos vida propia: ¿de qué manera podrían ser llamados principios de las cosas, cuando tendrían francas las puertas de la muerte y por ellas se precipitarían, como vemos que perecen continuamente los animales de cuya naturaleza participaban?
927. Quod tamen ut possint, ab cœtu, concilioque...
Y si fuera posible que los principios generadores tuviesen la misma condición de seres animados, la conjunción que entre ellos se estableciera no podría originar más que un acervo inconmensurable de animales, de modo igual que los hombres, los rebaños y las fieras por Venus impulsados sólo engendran hombres, rebaños y fieras de su misma especie. En el caso de que supusiéramos que los elementos al congregarse perdían la facultad sensorial que les fuese inherente y en cambio adquirían otra resultante de la masa, ¿no sería necesario indagar la causa que les obligara á despojarse de sus condiciones propias? Pero si vemos, como ya antes he dicho, que huevos de aves en aves se transforman, y que la descomposición de restos inanimados expuestos en la tierra á la acción de las lluvias crea camadas palpitantes de gusanos, forzoso es reconocer que de cuerpos insensibles surgen los seres dotados de sensibilidad.