Exitio terras cum dabit una dies.

***

La versión que sigue á esta breve nota, es la primera que se hace en lengua castellana y contiene, sin duda, numerosos defectos: el traductor ha tenido, sin embargo, en cuenta para realizar su difícil empeño, los comentarios del filósofo inglés Creech, los estudios de Gassendi, las citas de Lagrange, las observaciones de Pongerville, la traducción de Marchetti y las dos portuguesas de Lima Leitao y de Machado Ferraz.

Madrid 6 de Octubre de 1892.


NATURALEZA DE LAS COSAS

LIBRO PRIMERO


1. Æneadum genitrix, hominum Divumque voluptas...

Madre de los Romanos, encanto de los dioses y de los hombres, pulcra Venus[1]: Tú alientas los astros que en el ámbito de los cielos giran, las fértiles tierras y el inmenso Océano; todo animal por ti vive y por ti goza de la acción benéfica del Sol; ante la presencia tuya el cielo viste galas, huyen los vientos, la tierra produce olorosas flores, el mar se riza, el espléndido Olimpo llena de luz el Universo, la primavera brilla y el céfiro fecundo, libre, vuela; todos los seres que llenan los espacios, nutridos por tu influencia, festejan tu venida ¡oh diosa!; la gente alegre baila en el ameno prado ó á nado pasa arrebatados ríos; cuanto vive y siente, atraído por tus goces, te sigue hacia donde tú lo impulsas; y lo mismo en el dilatado mar que en los empinados montes, en los intranquilos ríos que en los pacíficos campos, y en el obscuro bosque, mansión de aves, todos los corazones por ti arden en irresistible llama de amor, y con estímulo deleitoso los siglos se propagan.