447. Præterea, gigni pariter cum corpore, et una...
El alma y el cuerpo se forman simultáneamente; á la vez se desarrollan y al mismo tiempo envejecen: si tierno y endeble es el cuerpo durante los primeros años de la vida, tenue y débil es el alma; cuando la edad fortalece los miembros, el alma se activa y la razón se muestra ampliada; cuando el desgaste de las fuerzas durante los años transcurridos encorva el cuerpo y embota los órganos, también se rebaja el ingenio, se entorpece la lengua y se apaga el entendimiento; y, por último, cuando el instante de la muerte llega, todo acaba. En esta ocasión el alma como humo se desvanece, confundida en las etéreas auras: viene á la vida juntamente con el cuerpo, con él crece, y juntamente sucumbe con él bajo el peso de las fatigas acumuladas por los años.
461. Huc accedit uti videamus corpus ut ipsum...
Podemos también observar que al cuerpo atacan excesivos males y duros dolores, y al alma afligen cuidados, tristezas y sobresaltos; luego están igualmente sujetos á la muerte.
Muchas veces, por causa de las dolencias que ofenden al cuerpo, el ánimo se turba, el juicio se extravía, la razón desfallece: cae el cuerpo abatido por letargo invencible que le obliga á cerrar los ojos é inclinar la cabeza, y en tanto el ánimo yace en sopor imperturbable; en ese estado el paciente no oye la voz ni conoce las facciones de los circunstantes que junto á su lecho se esfuerzan, entre suspiros profundos y lágrimas que les bañan el rostro, por restituirlo al goce de la vida. Luego si la enfermedad afecta íntegramente á todo el ser que la sufre, es indispensable confesar que el alma se disuelve cuando en ella penetra el contagio morboso. El dolor y los padecimientos son precursores de la muerte: nos lo ha enseñado la experiencia.
470. Denique, cur hominem, cùm vini vis penetravit...
Finalmente, cuando al hombre domina la fuerte acritud del vino, cuyo intenso ardor se extiende por sus venas, ¿por qué los miembros lo abaten, las piernas le flaquean, la lengua le vacila, el entendimiento le falta, los ojos le lloran? ¿Por qué ese hombre, rendido por la embriaguez, exhala gritos, vierte llanto, profiere injurias, comete excesos? ¿Cuál es el motivo inmediato de esos fenómenos sino la fuerza del vino, que perturba el alma cuando también trastorna las funciones del cuerpo? Y todo lo que puede ser alterado con seguridad perece cuando una causa extraña modifica radicalmente las necesarias condiciones de su existencia.
487. Quin etiam, subita vi morbi sæpe coactus...
Más aún; no pocas veces ante nuestros ojos se presenta el triste espectáculo de un infeliz que atacado repentinamente por grave mal cae al suelo como herido por un rayo: de la boca le salen espumas á borbotones; temblor convulsivo se apodera de sus miembros; estertores pavorosos de su pecho brotan; se agita con violencia, se retuerce con angustias, se arquea con frenesí: la enfermedad ha invadido todo el cuerpo, ha penetrado en el organismo, y el alma, afectada, manifiesta su estado por estremecimientos epilépticos, de igual manera que las más inferiores capas de agua cuando en el mar penetra el viento se mueven, se arremolinan y se muestran á la superficie convertidas en espumosas irritadas olas: el dolor de aquel desdichado tiene un cierto desahogo en los gemidos que exhala; cuando menos disminuye al escapar algunos gases del modo que tienen salida los elementos de la voz: algunas veces, perturbaciones de esa clase ocasionan la demencia cuando el ánimo y el ánima sorprendidos por un daño imprevisto en su primer movimiento rompen el concierto de su unión. Al disminuir la causa del ataque sufrido por el enfermo, el humor corrompido se restituye á los vasos linfáticos de donde proviniera, el paciente comienza á incorporarse, tembloroso y vacilante se yergue y recobra poco á poco el uso de la razón y de los sentidos. Puedes conocer, ante la consideración de casos como el que te he presentado, que el alma es combatida por diferentes quebrantos, muy penosos, y que en ocasiones se agita dolorosamente en el cuerpo cuya vida integra. ¿Y creerás que si la vida se ausenta de un cuerpo subsistirá por sí sola en medio del aire expuesta á todos los vientos?
510. Et quoniam mentem sanari, corpus ut ægrum...