¿Por qué la reflexión y la inteligencia no se ofrecen jamás como originadas solamente en la cabeza, ó en los piés ó en las manos, sino en sede establecida á la vez en todas las regiones corporales, ya que desde el momento en que se produce un ser cada sentido surge y permanece en un determinado sitio del cuerpo, de tal modo, que nunca se da el caso de que se interrumpa el orden existente y todas las funciones indiferentemente se ejecuten por todos los órganos? Entre las cosas hay correlación estable, y nunca en las aguas de los ríos estallará un incendio ni el agua se helará entre voraces llamas.

Si fuera inmortal la naturaleza del alma y ésta pudiera sentir del cuerpo separada, en ese estado independiente poseería, según mi entender, cinco sentidos que le fueran propios; no de otra manera podemos suponer que las almas vaguen en los infiernos, y así lo han pensado los pintores y los poetas de todos los siglos cuando representan á las almas revestidas de sentidos corporales; pero si es cierto que el alma sin cuerpo no puede tener ojos ni conservar la nariz, ni las manos, ni la lengua ni los oídos, cierto ha de ser también que no puede tener sensaciones ni existir.

635. Et quoniam toto sentimus corpore inesse...

Es indudable que las funciones vitales residen en todo el cuerpo y que todo éste se encuentra igualmente animado; si repentinamente un golpe divide en dos porciones á un ser vivo, y cada una de esas partes cae en diferente dirección, no debe dudarse de que también el alma quede fraccionada en dos mitades, cada una de las cuales acompañará á la parte correspondiente del cuerpo; empero, si puede partirse no puede ser eterna. Frecuente es que, en los combates, carros falcíferos con rapidez extraordinaria separen miembros que siguen calientes y palpitantes sobre el suelo, ya porque sobrecogida el alma por lo instantáneo del golpe no ha sentido el dolor del daño, ya porque absorta en los accidentes de la pelea no ha cuidado más que de valerse de los miembros como instrumentos de batalla. Un guerrero no se entera durante algunos instantes de que arrebatadoras hoces y rápidos carros lo han privado ¡infeliz! del brazo izquierdo y del escudo con que se amparaba de los golpes; otro, empeñado en escalar un muro, no advierte por un momento que ha perdido el brazo derecho; otro intenta apoyarse en un pié que le falta y que á su lado ve tendido en el suelo, donde, moribundos, tartalean los dedos; también la cabeza, del cuerpo separada, rueda, cubierta en sangre, y mueve los ojos y muda el semblante, mientras que el tronco vida y calor conserva hasta que se evaporan las reliquias del alma. Si de una serpiente que vibra la lengua y te amenaza cortas la cola en varias partes con afilado hierro, pero de manera que la porción anterior le quede intacta, notarás que durante algún tiempo cada pedazo se agita, se retuerce y despide substancias venenosas, en tanto que la cabeza se vuelve y clava los dientes en el sitio herido para atenuar el dolor. ¿Supondremos que hay tantas almas como partes separadas? Entonces cada ser animado tendría á su disposición un número de almas no determinable. Lo que podemos afirmar es que el alma se fracciona al dividirse el cuerpo; y en este caso alma y cuerpo, igualmente divisibles, son igualmente mortales.

671. Præterea, si inmortalis natura Animai...

Si el alma fuere de inmortal naturaleza y se uniera al cuerpo en el instante en que éste apareciera á luz, ¿cómo no sabemos de propia experiencia absolutamente nada anterior á la vida y no conservamos el menor vestigio de las acciones pasadas? Y si tanto se altera el alma que llega á olvidar todo lo pasado, entiendo que el estado á que se reduce difiere poco de la muerte. Conducidos por estas observaciones hemos de vernos obligados á confesar que todas las almas que antes hayan vivido murieron, y que las ahora existentes ahora se han producido.

Además de lo expuesto, si el cuerpo ya formado recibe la potencia vivificadora del alma cuando traspasa los umbrales de la vida, entonces, con seguridad, no la sentiríamos crecer con los miembros en todo el cuerpo, en la sangre toda, sino viviría, como en una jaula, indiferente á las mudanzas que el cuerpo tiene durante la edad, y no se desenvolvería con el desarrollo del cuerpo. Así, dígase y repítase que las almas tienen principio y están sujetas á las leyes de la muerte. Y tampoco puede racionalmente pensarse que una substancia determinada, sólida, se junte estrechamente al cuerpo y no siga la suerte de éste; lo contrario es lo que los hechos manifiestan, porque el alma se halla en todas las partes del cuerpo, en las vísceras, en las venas, en los nervios, en los huesos y hasta en los dientes, como lo patentiza el dolor que en éstos experimentamos frecuentemente, las sensaciones desagradables que sufrimos cuando se toma en la boca agua helada y las molestias que al masticar se tienen cuando en los alimentos se hallan algunas asperezas. Y como la unión es tan perfecta, no es creíble que el alma se salve de las incomodidades que padecen las articulaciones, los nervios y los huesos, que tan íntimamente la poseen.

699. Quod si fortè putas extrinsecus insinuatam...

Y si llegaras á suponer que la substancia extraña que se une al cuerpo es líquida, aumentarás los motivos de precisa disolución, porque ésta será más rápida cuanto más extendida se considere el alma, ya que los líquidos se evaporan y luego desaparecen transformados: divididos el ánimo y el alma entre todos los órganos, así como los alimentos, después de la digestión, convertidos en nueva substancia se reparten por todos los miembros, de igual modo si aquéllos, aunque íntegros, penetran en el cuerpo, en él se disolverán pronto, y sus partículas circularán en todos los vasos y venas; se formará así nueva alma, que, originada por la anterior, se extenderá en los miembros, y distribuida entre éstos, perecerá también. Según puede conjeturarse por lo expuesto, el alma, aun considerada como un líquido, tendría su día de nacimiento y su día de muerte.

¿Por acaso algunos elementos del alma permanecen en el cuerpo después de la muerte de éste? Entonces no puede gozar del beneficio de la inmortalidad, porque tendrá que sufrir diminución en sus partes componentes. Y si en toda su perfecta unidad se retira del cuerpo, y en éste no queda la más mínima porción de ella, ¿por qué motivo de los cadáveres descompuestos brotan numerosos gusanos? ¿Cómo se forman tantos insectos sin huesos y sin sangre, que bullen en los entumecidos miembros?