Porque no solamente de lo interior de los seres se exhalan esos corpúsculos sino también de lo exterior, como antes he dicho y como podemos comprobar con los colores: las colgaduras amarillas, rojas ó moradas que ondean pendientes de las vigas de los teatros tiñen de su color la escena, las decoraciones, á los senadores, á las matronas y las estatuas de los dioses; y cuanto más se evita que en el teatro penetre la plena luz del día, más encantos ofrece á la vista el reflejo movedizo de los colores[44]. Si éstos se desprenden, como creemos notar, de la superficie de los paños, también habrá otros cuerpos que de igual modo emitan sus propias imágenes, pero muy sutiles y finísimas, tanto que sean imperceptibles para nuestra vista, aunque ofrezcan fieles vestigios de los cuerpos que las hayan producido.
[44] Tres clases de colgaduras usaban los romanos en los teatros: cortinas, tapices y paños; éstos servían para proteger de los rayos del Sol á los espectadores.
88. Præterea, omnis odos, fumus, vapor, atque aliæ res...
Los olores, el humo, el calor, y otras emanaciones similares á éstas, se difunden fácilmente en el aire porque tienen su origen en lo interior de los cuerpos, y al salir de éstos hallan obstáculos que los obligan á separarse de la línea recta y á esparcirse por donde logran abrirse camino; pero la tenue película de los colores, puede, al extenderse, conservar la misma forma que tiene en los cuerpos de que procede, porque, de lo exterior surgida, nada se le opone para que siga la dirección recta.
Los simulacros se muestran en los espejos, en el agua, en las superficies pulimentadas; y pues tienen la misma apariencia de los seres que representan, han de ser imágenes de estos mismos. Es indudable que los cuerpos sensibles de fáciles emanaciones se reflejarán mejor que aquellos otros de moléculas muy tenues cuyo poder para manifestarse ha de ser muy escaso.
Cuerpos hay, no obstante, que nos dan sus imágenes muy disipadas, y, por lo extendidas, invisibles; pero si las emanaciones que repetidamente exhalan chocan en un espejo, se recogen, se reunen, se reflejan y se hacen perceptibles para el sentido de la vista: por esta causa los espejos representan fielmente la figura de las cosas que tienen delante.
Ahora debes considerar cuán delicadas y sutiles han de ser las imágenes de cuerpos que existen sumamente pequeños, tanto que la vista más perspicaz apenas distinguirlos consigue. Con este motivo voy á confirmarte en pocas palabras lo que ya sabemos acerca de la tenuidad de los primeros principios de las cosas.
113. Primum animalia sunt jam partim tantula, eorum...
Animales hay tan pequeños que son como la tercera parte del tamaño que tienen los cuerpos más diminutos que puede la vista dominar. ¿Cómo calcularemos el volumen de los intestinos de esos animales? ¿Cómo será el tejido muscular de su corazón? ¿Cómo sus ojos, sus miembros, sus articulaciones? ¡Qué pequeñez! ¿Y podremos concebir la sutileza de los elementos que componen su ánimo y su alma? ¿Podrás imaginar algo más pequeño y más delicado?
La panace, el amargo ajenjo, el suave abrótano y la triste centáurea exhalan penetrante olor, significativo de los simulacros que de esas plantas brotan y luego vuelan de muchos modos, aunque sin energía para hacerse perceptibles á la vista; pero nadie podrá apreciar la relación que existe entre el tamaño de las moléculas componentes de esas emanaciones y el de los cuerpos de que se han producido.