[9] El Orco, obscuridad, muerte, infierno. La India suministró á Grecia y á Italia elementos para su lenguaje y base para su mitología.

[10] Dante Alighieri debió tomar de estas palabras de Lucrecio la idea para el Infierno de su Divina Comedia.

126. Quapropter bene cum, superis de rebus, habenda...

Antes de investigar las leyes referentes á las etéreas regiones, al curso del Sol y de la Luna y á los fenómenos terrestres, debemos inquirir la naturaleza de nuestra alma, la de nuestra vitalidad y la de todos los objetos que de cerca se nos ofrecen cuando estamos en posesión de nuestras facultades, y que después, cuando nos hallamos abatidos por enfermedad ó subyugados por el sueño, nos perturban hasta el punto de que lleguemos á pensar que ven y oyen después de muertos aquellos seres cuyos despojos cubren ya la tierra.

137. Nec me animi fallit, Graiorum obscura reperta...

Ni me engaño si pienso cuán difícil sea explicar en versos latinos las investigaciones de los Griegos consideradas obscuras (propósito que ha de obligarme á emplear palabras nuevas), ya por deficiencias del idioma, ya por la novedad del asunto. Pero tu virtud por una parte, y por otra el suave goce que me promete el trato de tu amistad, me animan á emprender la difícil labor y me inducen á velar durante las apacibles noches para escoger las frases que he de emplear en mis versos, destinados á iluminar tu inteligencia con clara luz que te permita penetrar en las cosas ocultas.

147. Hunc igitur terrorem animi, tenebrasque necesse est...

Y pues no se disipan aquel terror y aquellas tinieblas del espíritu ni con el lucir del Sol, ni con la brillantez del día, sino con el estudio reflexivo de la Naturaleza en cuanto ésta se nos ofrece, sírvanos de exordio este principio: De nada nunca puede producirse maravillosamente algo. Ahora, muchas veces, los mortales, dominados por el temor, cuando no pueden explicarse las causas de los fenómenos que se realizan en la tierra ó en la inmensidad del espacio, las suponen dependientes de la voluntad de númenes; pero cuando se persuadan de que nada puede formarse de nada, emprenderán obra de investigación que les hará conocer cómo pueden producirse los seres sin la intervención de dioses.

160. Nam si de nihilo fierent, ex omnibus rebus...

Y si de nada surgiesen los seres, también de éstos confusamente podrían formarse diversos géneros, sin necesidad de gérmenes: así, del mar podrían nacer hombres y de la tierra la estirpe de escamas y los volátiles; en los aires se producirían tímidos corderos, toros y caballos; las fieras, originadas por el acaso, poblarían desiertos y tierras cultivadas; los mismos frutos no se producirían siempre de los mismos árboles, sino todos aquéllos de todos éstos brotarían; porque si no existieran elementos formativos diferenciados, ¿qué orden podría suponerse en la generación? Pero cada ser es creado, nace y toma rumbo en los espacios de la vida merced á un propio determinado germen, y tiene la peculiar naturaleza que corresponde á los elementos que lo constituyen; luego todo, no de todo indiferentemente se produce, sino cada ser de otro que tenga adecuada virtualidad.