54 Asechándole, y procurando cazar algo de su boca para acusarle.

CAPITULO 12.

1 EN esto, juntándose muchas gentes, tanto que unos á otros se hollaban, comenzó á decir á sus discípulos primeramente: Guardáos de la levadura de los Fariséos, que es hipocresía.

2 Porque nada hay encubierto, que no haya de ser descubierto; ni oculto, que
no haya de ser sabido.

3 Por tanto las cosas que dijisteis en tinieblas, á la luz serán oidas; y lo
que hablasteis al oido en las cámaras, será pregonado en los terrados.

4 Mas os digo, amigos mios: No temais de los que matan el cuerpo, y despues
no tienen más que hacer.

5 Mas os enseñará á quien temais: Temed á aquel que despues de haber quitado
la vida, tiene poder de echar en la gehenna: así os digo: A este temed.

6 ¿No se venden cinco pajarillos por dos blancas? pues ni uno de ellos está
olvidado delante de Dios.

7 Y aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temais pues:
de mas estima sois [vosotros] que muchos pajarillos.

8 Y os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, tambien
el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios: