17 Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen
abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!

18 Me levantaré, é iré á mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el
cielo, y contra tí;

19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como á uno de tus
jornaleros.

20 Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.

21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo, y contra tí, y ya no
soy digno de ser llamado tu hijo.

22 Mas el padre dijo á sus siervos: Sacad el principal vestido, y vestidle,
y poned un anillo en su mano, y zapatos en sus piés;

23 Y traed el becerro grueso, y matad[lo,] y comamos, y hagamos fiesta.

24 Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es
hallado. Y comenzaron á regocijarse.

25 Y su hijo el mayor estaba en el campo; el cual como vino, y llegó cerca
de casa, oyó la sinfonía y las danzas;

26 Y llamando uno de los criados, preguntóle qué era aquello.