45 Y vendian las posesiones y las haciendas, y repartíanlas á todos, como
cada uno habia menester.

46 Y perseverando unánimes cada dia en el templo, y partiendo el pan en las
casas, comian juntos con alegria y con sencillez de corazon.

47 Alabando á Dios y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Señor añadia
cada dia á la iglesia los que habian de ser salvos.

CAPITULO 3.

1 PEDRO y Juan subian juntos al templo á la hora de oracion, la de nona.

2 Y un hombre, que era cojo desde el vientre de su madre, era traido, al cual ponian cada dia á la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.

3 Este como vió á Pedro y á Juan que iban á entrar en el templo, rogaba que le diesen limosna.

4 Y Pedro con Juan, fijando los ojos en él, dijo: mira á nosotros.

5 Entónces el estuvo atento á ellos, esperando recibir de ellos algo.

6 Y Pedro dijo: Ni tengo plata ni oro; mas lo que tengo te doy: En el nombre
de Jesu-Cristo de Nazaret, levántate y anda.