27 ¿Crees, rey Agripa, á los profetas? Yo sé que crees.
28 Entónces Agripa dijo á Pablo: Por poco me persuades á ser Cristiano.
29 Y Pablo dijo: ¡^Pluguiese á Dios que por poco ó por mucho, no solamente tú, mas tambien todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas prisiones!
30 Y como hubo dicho estas cosas, se levantó el rey, y el presidente, y Bernice, y los que se habian sentado con ellos.
31 Y como se retiraron aparte, hablaban los unos á los otros, diciendo:
Ninguna^ cosa digna ni de muerte, ni de prision, hace este hombre.
32 Y Agripa dijo á Festo: Podia este hombre ser suelto, si no hubiera
apelado á César.
CAPITULO 27.
1 MAS como fué determinado que habiamos de navegar para Italia, entregaron á Pablo y á algunos otros presos á un centurion, llamado Julio, de la compañía Augusta.
2 Así que embarcándonos en una nave Adrumentina, partimos, estando con nosotros Aristarco, Macedonio de Tesalónica, para navegar junto á los lugares de Asia.
3 Y otro dia llegamos á Sidon; y Julio tratando á Pablo humanamente,
permitióle que fuese á los amigos para ser de ellos asistido.