44 Y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció
que todos se salvaron [saliendo] á tierra.
CAPITULO 28.
1 Y CUANDO escapamos, entónces supimos que la isla se llamaba Melita.
2 Y los bárbaros nos mostraron no poca humanidad; porque, encendido un
fuego, nos recibieron á todos, á causa de la lluvia que venia, y del frio.
3 Entónces habiendo Pablo recogido algunos sarmientos, y puésto[los] en el
fuego, una víbora huyendo del calor, le acometió á la mano.
4 Y como los bárbaros vieron la víbora colgando de su mano, decian los unos á los otros: Ciertamente este hombre es homicida, á quien, escapado de la mar, la justicia no deja vivir.
5 Mas él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningun mal padeció.
6 Empero ellos estaban esperando cuando se habia de hinchar, ó caer muerto de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningun mal le venia, mudados, decian que era un dios.
7 En aquellos lugares habia heredades del principal de la isla, llamado Publio, el cual nos recibió, y hospedó tres dias humanamente.
8 Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebres y de cámaras; al cual Pablo entró [á ver,] y despues de haber orado, le puso las manos encima, y le sanó.