34 Por tanto os ruego que comais por vuestra salud: que ni aun un cabello de
la cabeza de ninguno de vosotros perecerá.
35 Y habiendo dicho esto, tomando el pan, hizo gracias á Dios en presencia
de todos: y partiendo, comenzó á comer.
36 Entónces todos teniendo ya mejor ánimo, comieron ellos tambien.
37 Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis.
38 Y satisfechos de comida, aliviaban la nave, echando el grano á la mar.
39 Y como se hizo de dia, no conocian la tierra: mas veian un golfo, que tenia orilla, al cual acordaron echar, si pudiesen, la nave.
40 Cortando pues las anclas, las dejaron en la mar, largando tambien las ataduras de los gobernalles; y alzada la vela mayor al viento, íbanse á la orilla.
41 Mas dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa
hincada, estaba sin moverse, y la popa se abria con la fuerza de la mar.
42 Entónces el acuerdo de los soldados era que matasen los presos, porque
ninguno se fugase nadando.
43 Mas el centurion, queriendo salvar á Pablo, estorbó este acuerdo, y mandó
que los que pudiesen nadar, se echasen los primeros, y saliesen á tierra: