26 Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo
le daré potestad^ sobre las gentes;

27 Y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantados como vaso de
alfarero, como tambien yo [la] he recibido de mi Padre:

28 Y le daré la estrella de la mañana.

29 El que tiene oido, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias.

CAPITULO 3.

1 ESCRIBE al ángel de la iglesia [que está] en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice estas cosas: Yo conozco tus obras; que tienes nombre que vives, y estás muerto.

2 Sé vigilante y confirma las otras cosas que están para morir: porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.

3 Acuérdate pues de lo que has recibido, y has oido, y guárda[lo,] y arrepiéntete. Y si no velares, vendré á tí como ladron, y no sabrás en qué hora vendré á tí.

4 Mas tienes unas pocas personas en Sardis, que no han ensuciado sus vestiduras, y andarán conmigo en vestiduras blancas; porque son dignos.

5 El que venciere, será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.