Nueva retirada del pajarero....
Y viendo D. Sinforoso que el de los pájaros se sentaba en una silla para alimentar al loro con más comodidad, él se sentó también á la entrada de la tienda, y allí se estuvo cerca de una hora, diciendo de vez en cuando:
—Conque ya lo sabe usted: dos pesetas y un perro grande.
El pajarero comenzó á perder la paciencia, y acabó por vender la jaula en los ocho reales ofrecidos, dando un empujón á D. Sinforoso y poniéndole de patitas en la calle....
DE VIAJE
DEJO á Barcelona entregada á su industria poderosa y á sus hábitos mercantiles y me vuelvo á Madrid.... Llego á la estación del ferrocarril en busca del tren que ha de conducirme á la corte, y advierto con profunda sorpresa que el andén está lleno de peregrinos de todas clases, procedentes de Roma y que se disponen á regresar á sus pueblos respectivos.
En mi coche penetran varios, y entre ellos una señora con una perra, á la que trata de ocultar en el seno para no incurrir en las iras de los empleados.... La perra, que es muy juguetona, salta sobre mis rodillas y se pone á escarbar encima de mis pantalones como si estuviera en el campo.
—Celina—le dice su ama cariñosamente,—lame á este caballero para manifestarle tus simpatías.
—No, señora—contesto yo,—dígale V. que no se moleste.
—Quiero que vea V. su docilidad.