Pero la estética motriz no es exclusiva de los pueblos primitivos y salvajes; en infinidad de hombres se encuentra hoy, si no en la forma rudimentaria del salvaje, en un grado de evolución algo superior. Como es muy reducido el número de sujetos en los cuales los agentes motores ya no provocan reacciones estéticas, resulta que la estética motriz es cultivada, no solo por los motores, sino por todos aquellos en los cuales este factor tiene aun importancia psicológica. Así se explica que perduren aún cantidad de deportes, que solo se diferencian de los del salvaje por la indumentaria de los que los realizan, o por la forma o los medios de realizarlos. Si se estudian los medios de provocar reacciones estéticas motrices, en las colectividades más avanzadas, se verá que son de una enorme variedad, desde el simple culto de la fuerza en los atletas, boxeadores o luchadores, hasta el tango, desde las cinchadas o gatas paridas al partido de football o de tennis, desde las cinchadas y visteadas al sable o al florete y desde el juego del sapo al campeonato de tiro.
En el niño, durante la primera, la segunda infancia y aun invadiendo la niñez, las reacciones estéticas provienen, especialmente, de excitantes motores, ya obre como actor o como simple espectador. Por grados insensibles, durante la niñez, de la estética motriz pasará al predominio de la estética sensoria, que culminará al final de la niñez.
El sujeto puede quedar estacionado, en lo que a sentimientos estéticos se refiere, en cualquier etapa. Si queda en la sensoria, será un adulto cuyos sentimientos estéticos serán sensorios y reaccionará como reacciona un niño, es decir, mediante excitantes sensorios. Si se estaciona en la motriz, sus sentimientos estéticos se manifestarán exclusivamente en lo motor y representará, en ese concepto, a un salvaje viviendo en un medio culto.
2.ᵒ Estética sensoria.—En la filogenia, sobre la base de las reacciones estéticas de carácter motriz, evolucionaron las sensorias. Llamo así, a las reacciones estéticas provenientes de todas las sensaciones, excepto las musculares o las que provoca en el espectador el movimiento, para las cuales se reserva el vocablo motriz, es decir, reacciones estéticas motrices. Los sentimientos estéticos de origen sensorio, provienen, pues, de las sensaciones visuales, auditivas, tactiles y térmicas, gustativas, olfativas y de orientación.
El nacimiento de estas reacciones estéticas en la filogenia, se explica porque complejizándose cada vez más, con la concurrencia vital, la lucha, fué necesario emplear mayor número de medios, y de medios más eficaces. Sucedió, entonces, lo mismo que ocurre ahora. Al hombre primitivo no le bastaron en una etapa dada, para tener éxito, las sensaciones musculares y la fuerza muscular, y tuvo que echar mano de otros medios auxiliares, que no podían provenir más que del empleo de los otros sentidos, perfeccionándolos, o adaptándolos mejor con el uso. Pero lo auxiliar en su origen, se fué convirtiendo, poco a poco, en fundamental, pasando lo fundamental, en muchas actividades, a ser secundario. El hombre primitivo superaba, como supera con mucho el salvaje actual, al hombre culto, en lo que respecta a sentido muscular. Salvo actividades excepcionales, el sentido muscular no es el más importante a los efectos de la lucha diaria y más concurso prestan las otras sensaciones, sin exceptuar, naturalmente, a los obreros.
En el estadio de la estética sensoria, para los que han llegado a penetrar en él, la estética motriz es de carácter secundario, pasando a ocupar el primer puesto la sensoria.
En la Historia el tipo de estética sensoria es el pueblo griego. Téngase en cuenta que aludo a la cultura media del pueblo griego y no a la de sus grandes hombres.
Los dioses primitivos de origen fóbico desempeñan allí un papel muy secundario; los dioses motores como Hércules han caído a la categoría de héroes. No obstante esto, no por eso desaparece la estética motriz, como no ha desaparecido hoy y por inferior que sea perdurará aún, y se manifiesta en los diversos juegos celebrados y cantados por sus poetas. Pero las sensaciones, de lo ético ascendieron a lo estético, y de lo estético se llegó a lo religioso. De ahí la serie de dioses de origen sensorio, de mitos, de genios, todos de carácter estético. Si se exceptúa Júpiter que es un dios de fuerza, Marte que lo es motor y alguno más, los otros en su mayoría son evidentemente sensorios: Venus, Cupido, Baco, Eolo, las nereidas, las sílfides, las ondinas, etc. Quedan Plutón, las arpías, las furias y otros genios de origen fóbico, pero ya no son tan horripilantes como los dioses fóbicos asirios o la diosa Kali.
Los epicureístas y los estoicos no son más que dos tendencias antagónicas en una ética sensoria, que llega a culminar en la estética sensoria. Tanto los epicureístas como los estoicos surgen del mundo sensorio, como propulsor de la voluntad: satisfacer la sensación de afectividad positiva, o no satisfacerla prefiriendo la negativa; he ahí a la sensación obrando en la voluntad, para unos como elemento de impulsión (epicureístas), para los otros como elemento de inhibición (estoicos), o si se quiere plantear en otros términos: el dominio de los sentidos sobre el yo o el dominio del yo sobre los sentidos.
En la actualidad no son muchos los que han ultrapasado el límite de la estética sensoria. La mayoría permanece en ella, perfeccionándola. Su ética será también poco elevada.