Cuando el hombre llegó del fantástico mito a la ciencia, preguntó, no solamente cuál es el fundamento temporal del mundo, sino también cual es su esencia. De esta manera surgieron la cosmología, la física, la ontología, con los problemas del tiempo, espacio, materia, etc.

En general, en las primeras filosofías se identificaba el espacio geométrico con el físico, especialmente cuando se llegó a la convicción de que también el aire, anteriormente considerado como vacío, tiene peso.

8. Estudiando la filosofía jónica, vemos que Anajimandros atribuye a su sustancia universal lo infinito en el tiempo y espacio; la arché es lo ápeiron, distinta de todos los elementos conocidos en aquella época, y sin embargo, con propiedades corporales.

Pytágoras y sus discípulos consideran los números como formas legales de todos los fenómenos, pero el espacio, el símbolo de la geometría, es para ellos el mediador entre el número y la naturaleza. Parece que la escuela pytagórica ha introducido en la ciencia griega el concepto del vacío, aplicándole a los intervalos entre los sonidos.

8. Los Eleatas.—Discusiones muy detalladas y bastante profundas sobre la naturaleza del espacio y tiempo, encontramos por la primera vez en la filosofía de los Eleatas.

Es sabido que el punto culminante de este pensamiento forma el concepto del ser y el de la unidad de todo lo que sucede. Lo característico de todos los representantes de esta escuela es la negación del espacio[10].

Parmenides, el más importante pensador eleata, en su poema “Sobre la naturaleza”, afirma lo siguiente: Los sentidos no conducen a la verdad, pues ellos nos engañan, indicándonos la multiplicidad y el eterno cambio de las cosas; a lo verdadero nos lleva la razón y el pensamiento, que reconoce “el ser de lo existente como indispensable; el ser del no-ser como imposible”. La verdad está fundada en el principio de que únicamente el ser es y que el no-ser no es. Podemos solamente pensar en un ser, y no hay pensamiento sin el ser al cual se refiere. Según Parmenides, pensar y ser es lo mismo. Mas el espacio es un vacío, es un no ser, por esta causa él no puede existir (ni en el pensamiento).

El ser, según este filósofo, no tiene ni origen ni fin, es eterno, inmóvil, invariable. Parece que él duda de la existencia del tiempo. Y en efecto, ¿para qué servirá el concepto tiempo en un mundo, donde nada sucede en el tiempo, donde se niega la realidad a todos los fenómenos temporales? Para Parmenides, efectivamente, no puede existir tiempo ni tampoco espacio, pues admitiendo su realidad, sería lo mismo como afirmar que es los que no es.

Parecería, entonces, que el universo de Parmenides debería ser ilimitado e infinito. Sin embargo lo real es, según él, algo extenso y que tiene la forma de una esfera. Es difícil concebir esta rara deducción de Parmenides; quizás la simetría y el hecho de que también la esfera no tiene ni fin ni origen, le indujeron a aceptar esta forma.