9. Melissos, otro Eleata también, atribuye al ser la extensión, pero le saca todo lo corporal; además, le dota, no solamente de lo infinito en el tiempo, sino también en el espacio. “Lo que es, era en la eternidad, y será en eternidad. El ser debe ser también infinito en su tamaño.” Este pensador hace, sencillamente el salto del infinito en el tiempo al infinito en el espacio, introduciendo, en vez del origen y fin temporal, los respectivos conceptos para el espacio.

En vista de que niega la posibilidad del movimiento, no admite tampoco la existencia del espacio. “El vacío es nada y una nada no puede ser”.

A pesar de esto, según Melissos, existe en el universo una sustancia que no tiene nada de corporal. “Pues siendo “una” no debe tener cuerpo. Porque si tuviera espesor tendría también partes y ya no sería una unidad”.

No podemos imaginarnos en qué consiste la materia mundial de este filósofo, ni cuál es la diferencia entre aquella sustancia universal y el espacio (vacío).

10. Zeno, el discípulo de Parmenides, según Platón, el fundador del método dialéctico, trata de demostrar la imposibilidad del espacio, tiempo (y también del movimiento), por medio de sus célebres perplejidades, “aporias”.

La noción espacio la somete, además, a la siguiente crítica. Si todo lo real (ser) está en el espacio, entonces también el mismo espacio,—si no carece de realidad—debe encontrarse en espacio, es decir, en un segundo espacio. Mas por la misma razón el segundo espacio debe estar en un tercero, y así ad infinitum. No tenemos, según Zeno, otra alternativa que aceptar estas consecuencias o negar la realidad del espacio.

Las deducciones de Zeno, como de los otros filósofos de esta escuela, son sofismas, son juguetes con palabras, son, en la mayor parte, también equivocaciones lingüísticas, pues aplican los sustantivos para designar todas las abstracciones posibles, identificándolas con hechos y objetos concretos. Nosotros podríamos, por ejemplo, de la misma manera, afirmar: todo lo real tiene lugar en el tiempo. Si el tiempo es real, entonces, él también debe tener lugar en un tiempo, es decir, en un segundo tiempo, etc. Mas podemos también decir: Todo lo real o existente tiene existencia, si ésta no es una quimera, ella también debe tener una existencia, es decir, una segunda existencia, etc.

11. Volviendo a las perplejidades, podemos decir lo siguiente: Zeno llega en sus aporias (Achilles y la tortuga, la flecha volante, etc.) a la conclusión de que tiempo y espacio son ideas imposibles, sino queremos admitir contradicciones con la experiencia. Pero lo que él de hecho demuestra, es la imposibilidad de dividir el espacio y el tiempo continuo en partes discretas.

Por el momento nos interesa, especialmente, la aporia, en la cual trata de evidenciar la relatividad (de la medida) del movimiento y se podría agregar la relatividad (de la medida) del tiempo.

Tomo esta aporia de la obra clásica de Gomperz: “Pensadores griegos”, modificándola para nuestros fines.