Debíamos, entonces, admitir que Aristóteles niega la existencia de un tiempo absoluto. Y sin embargo, introduce al lado del tiempo infinito, en el cual se mueve lo mudable, el concepto “eternidad” (“aión”), que es la esencia sin tiempo de lo invariable, y así Dios no está en el tiempo, sino en la eternidad. Todos los fenómenos tienen lugar en el espacio y tiempo, únicamente Dios no está ni en el tiempo ni en el espacio.
35. En las “categorías” Aristóteles analiza también los conceptos prioridad y simultaneidad. Por razones especiales citaré lo que afirma de la simultaneidad: “Se dice, en general y en el sentido más especial de la palabra, que dos cosas son simultáneas, cuando su existencia tiene lugar al mismo tiempo. Ni la una es anterior, ni la otra posterior; se dice también que existen a la vez en el tiempo”.
“En general se llaman simultáneas las cosas cuya existencia se produce a la vez en el tiempo”.
Volveremos sobre este punto al tratar en el último capítulo el concepto simultaneidad en la teoría de la relatividad.
36. Tampoco Aristóteles considera tiempo y espacio como formas de la intuición; en su filosofía, tiempo y espacio aparecen un “accidens” de los cuerpos. Según mi juicio el concepto aristotélico del espacio significa un paso atrás en comparación con Platón.
LÓGICA INDUCTIVA
Por LEOPOLDO MAUPAS
Profesor en la Universidad de Buenos Aires