1.—El problema de la lógica inductiva.—2. Fundamento de la inducción.—3. La causa como principio crítico.—4. El principio de causalidad como postulado de la inferencia causal.—5. La constatación de la coincidencia solitaria, como base experimental de esa inferencia.—6. Leyes empíricas.—7. Fundamento y determinación de las leyes empíricas.—8. Aplicaciones de las leyes empíricas.—9. Conclusión.
I.—El problema de la lógica inductiva
El conocimiento crítico empieza, en la evolución del espíritu humano, cuando la verdad se refiere no a la creencia sino a los fundamentos de la creencia.
La experiencia que sirve de fundamento a la ciencia siempre es indirecta, y se realiza por medio del razonamiento crítico. La experiencia directa no es fundamento científico. La comprobación de la dirección rectilínea de la propagación de la luz, no sería posible referirla a la experiencia directa. Se prueba indirectamente en la forma de la sombra de un cuerpo opaco. La forma de la sombra verifica que la dirección de la luz es rectilínea, porque comprueba indirectamente la conclusión del razonamiento geométrico que determina cuál sería la forma de la sombra si los rayos luminosos se propagaran en dirección rectilínea. La realización de la previsión en la experiencia, prueba así indirectamente, la dirección de la luz.
La experiencia que funda al conocimiento científico es así indirecta, y el razonamiento crítico es el instrumento que la hace posible.
El valor de la crítica científica, supone, pues, una experiencia justa y un razonamiento legítimo. La conclusión será falsa, aunque el razonamiento sea legítimo, si la experiencia no es justa. Si veo mal la sombra que produce el cuerpo opaco y no concuerda con la que debería producir de acuerdo con el razonamiento geométrico, la conclusión que podría sacar con la dirección rectilínea de la luz sería falsa en razón de la deficiencia de la experiencia. En cambio sería falsa en razón de la ilegitimidad del razonamiento, si la sombra de la experiencia no concuerda con la que debería producirse según el razonamiento geométrico, por error de cálculo (aunque la observación de la sombra sea justa).
Veamos en qué puede consistir la ilegitimidad del razonamiento.
Sabemos que el razonamiento crítico es una serie de sustituciones de afirmaciones idénticas. Decimos que “la Democracia es la mejor forma de gobierno”, porque entendemos que decir “mejor forma de gobierno” es igual a decir “gobierno que responde al interés de la mayoría de los ciudadanos” y que decir “gobierno que responde al interés de la mayoría de los ciudadanos” es lo mismo que decir “gobierno que se someta al contralor de la voluntad de la mayoría”; pero esto es lo mismo que decir “Democracia”; por lo tanto, suprimiendo las identidades intermedias concluímos que “la Democracia es la mejor forma de gobierno”.
El razonamiento crítico es así una serie de sustituciones de afirmaciones. Ahora bien; cada sustitución es evidente o no lo es. Si no lo es, necesita demostración. En ese caso un nuevo razonamiento tendrá que fundar las sustituciones, y así sucesivamente como lo dijimos al hablar de los problemas de la crítica científica[20], hasta llegar a la afirmación de sustituciones evidentes por sí mismas.
Pero, llegados a esos términos básicos del razonamiento, ¿cómo se funda la legitimidad de la sustitución? También lo hemos dicho al ocuparnos del mecanismo de la crítica. La sustitución se legitima en la evidencia de la identidad de la sustitución. Sustituyo la forma de la sombra que me daba el razonamiento geométrico por la sombra que mis ojos ven en la experiencia realizada, porque hay identidad entre las dos formas. Esa evidencia de la identidad de los términos sustituídos es así el criterio único y último en que se funda la legitimidad de la sustitución.