—Antes de dormir arreglemos nuestra vida, señor de Alvarez. Mientras yo esté, como de costumbre, en el cajón, usted permanecerá quietecito aquí, cuidando de no cometer imprudencia alguna para que no se aperciban las gentes de abajo. Puede usted entretenerse leyendo los libros que hay desparramados por ahí; además, le dejaré mi Galería de espectros trágicos y sombras ensangrentadas: se la recomiendo, hay en ella cosas muy buenas. El orden de las comidas lo arreglaremos en la siguiente forma: yo almorzaré a las doce, en el cajón, según costumbre; usted hará lo mismo con fiambres que ya le traeré a usted mañana. A las seis volveré a casa, y como es la hora más a propósito para que ningún vecino curiosee, subiré yo mismo un pucherete con algo más que nos guisarán en una taberna de esta misma calle. ¿Está usted conforme?

Alvarez sonreía enternecido por la bondad de aquel viejo, que socorriendo a un desgraciado, parecía poseído de un gozo infantil.

Don Pedro apagó el quinqué, y buscando a tientas la cama, fué a acostarse al lado del revolucionario.

—Ahora, a dormir—dijo con voz queda—. Estará usted mucho tiempo aquí como prisionero. Esto le será molesto, pero, ¡qué diablo!, lo importante es librar la piel y aguardar que vengan tiempos mejores. Ya veremos de salir de este paso.

Calló el viejo, pero al poco rato sonó en la obscuridad su risita infantil.

—¿Sabe usted por qué río, señor de Alvarez? Me hace mucha gracia el engañar al Gobierno teniéndole a usted aquí. ¡Ji, ji! ¡Cuánto me reiré cada vez que vea a ese groserote policía que vive abajo!

Al capitán le causaba cierto remordimiento la alegría del sencillo anciano.

—Piense usted bien lo que hace, don Pedro, socorriendo a un revolucionario. Estos Gobiernos son capaces de fusilar a un viejo por haber ocultado a un desgraciado.

Reinó el silencio, pero al poco rato contestó el anciano, con voz grave:

—Me importa poco lo que pueda sucederme por hacer bien a un semejante. Aunque soy viejo, no me asusta la muerte. ¿Cree usted que si yo tuviera valor no hubiese ido hace ya tiempo a reunirme con Ramona?