—¡Ay, Mariano! Yo creo que voy á morir. Esto no es amor; ya no le quiero: ¡le detesto! Es rabia, indignación, deseos de coger á ese mequetrefe... ansias de ahogarle. ¡Con tantas locuras que he hecho por él!... Señor, ¡dónde tenía yo los ojos!

Al verse abandonada no había sentado más que un deseo: correr en busca del buen amigo, del consejero, del hermano; ir á Madrid para ver á Renovales y contárselo todo, ¡todo!, impulsada por su necesidad de confesarse con él, de comunicarle hasta ciertos secretos cuyo recuerdo la hacía enrojecer.

No tenía en el mundo nadie que la amase desinteresadamente, nadie á excepción del maestro: y con la misma precipitación que si se viera abandonada en medio del desierto y de la noche, había corrido hacia él, pidiendo calor y amparo.

Este anhelo de ser protegida, recrudecíase en presencia del pintor. Volvía á ir á él, con los brazos abiertos, colgándose de su cuello, gimiendo con un terror de histérica, como si se creyera rodeada de peligros.

—Maestro: sólo le tengo á usted. ¡Mariano, usted es mi vida! ¿No me abandonará nunca? ¿Será siempre mi hermano?...

Renovales, aturdido por la precipitación de esta escena, por el impulso de aquella mujer que siempre le había repelido, y ahora de pronto se pegaba á él, no pudiendo sostenerse más que cogida á su cuello, intentaba desligarse de los brazos que le oprimían.

Después de la primera sorpresa persistía en él cierta frialdad. Sentíase molestado por esta desesperación orgullosa, que era obra del otro.

La deseada, la hembra del ensueño, venia á él, parecía abrirse con histérico bostezo, ansiosa de devorarle, sin darse cuenta tal vez de lo que hacía, empujada por la inconsciencia de su estado anormal; pero él se echaba atrás, con repentino miedo, indeciso y cobarde ante la acción, dolido de que la realidad de sus anhelos se presentara, no voluntariamente, sino á impulsos del desengaño y el abandono.

Concha se apretaba contra él, ansiosa de sentir la protección de su cuerpo vigoroso.

—¡Maestro! ¡amigo! ¡Usted no me abandonará! ¡Usted es bueno!...