Luego siguió mandando con el mismo tono autoritario. Rina tomaría arriba lo más preciso, lo puramente personal que ella no podía abandonar. Lo restante debía dejarlo á la mujer del hortelano. ¡Un recuerdo más!
—Nos marchamos inmediatamente al hotel. Tú vas á encargarte de hacer las maletas, recogiendo todo lo que tenemos allá. Luego vendrás á unirte conmigo en San Sebastián. No; mejor será en Biarritz: ¡fuera de España! ¡lo más lejos posible!... En el hotel te daré una carta para el señor Mascaró. Se la llevas esta misma noche. Que venga á encargarse de... esto con los suyos. A ellos les corresponde.
Rina, silenciosa, con un rostro que disimulaba mal su inquietud, se dirigió á la casa para cumplir estos mandatos. Adivinaba la cólera de su compañera. En tales momentos era cuando decía con varonil orgullo:
—¡Yo no sé cómo se llora!... ¡Yo no he llorado nunca!
La señora Douglas la hizo retroceder para darle una nueva orden. Debía ir inmediatamente á la antigua cuadra de la quinta, donde estaba su automóvil desde algunos días antes. El chófer americano entretenía sus horas de espera hablando con los jardineros y los vecinos en un español recién aprendido, ó leyendo algunos magazines ingleses, de páginas mugrientas por el continuo manoseo, que guardaba bajo un asiento del vehículo.
—¡Bendito automóvil!—siguió diciendo la dama—. Él nos da la verdadera libertad. Gracias á su invención podemos escapar á todas horas de los lugares que odiamos.
Le parecía en este instante el más extraordinario y benéfico de todos los descubrimientos que han hecho dulce y fácil la vida humana. Había librado á las gentes de la tiranía del espacio y de las monotonías del tiempo. El que puede disponer á todas horas de un automóvil acaba por ver y apreciar la vida de distinto modo que los que van siempre á pie. Esta facilidad de traslación da á los pensamientos más vulgares mayor amplitud y soltura. Hasta los entendimientos limitados ven abrirse nuevos horizontes...
Luego olvidó estas divagaciones para dar á Rina su última orden.
—Dile al chófer que antes de media noche vamos á salir de viaje... pero viaje largo. Que no se olvide de preparar el faro grande. Quiero que cuando mañana salga el sol me vea lejos, ¡muy lejos! de Madrid.