Una mañana, acodado en la barandilla exterior de su vivienda, creyó haber descubierto el medio de vencer á su rival.
Media hora después llegó frente á la casa un capataz de los que Pirovani tenía á su servicio y al que confiaba siempre las misiones difíciles.
Era un chileno avispado y muy ágil para salir de apuros, al que sus compatriotas apodaban el Fraile por haber sido sus maestros los dominicos de Valparaíso. El Fraile poseía sus letras y mostraba cierta afición al empleo de palabras raras, acentuándolas arbitrariamente, según las reglas de su capricho. Tenía la voz melosa, el ademán extremadamente cortés, gustaba de ingerir frases poéticas en su conversación, y había huído de la tierra natal por dos cuchilladas mortales dadas á un amigo.
Llegó á caballo, adivinando que el aviso del patrón debía ser para un viaje largo. Desmontó, y Pirovani fué á su encuentro, dándole palmaditas en la espalda para hacer patente de este modo la confianza afectuosa que ponía en él. Unas veces le llamaba «chileno» con tono cariñoso; otras, «roto», denominación irónica que se da á sí mismo el populacho de Chile.
—Oye, roto; vas á ir á todo galope á la estación. El tren para Buenos
Aires pasará antes de dos horas, y es preciso que no lo pierdas.
El Fraile, siempre impasible y sonriente, no pudo reprimir un gesto de asombro al enterarse de que lo enviaban á Buenos Aires.
—Cuando llegues allá—continuó Pirovani—, entregarás esta lista á don Fernando, mi representante. Tú lo conoces. Dile que haga las compras en seguidita, que te entregue los paquetes, y tomas el tren unas horas después. Te doy cinco días para ir y volver.
Puso el chileno un rostro grave al escuchar estas órdenes. Debía ser una misión de gran importancia la que le confiaba su patrón, y se sintió orgulloso de que hubiese pensado en él.
Pirovani le entregó un puñado de billetes de Banco para los gastos de viaje y le dijo adiós, volviendo la espalda con la gallardía de un general que acaba de dictar la orden decisiva del triunfo.
Bajó el Fraile los escalones, frunciendo su entrecejo con expresión pensativa: