La orquesta dormida colabora incesantemente con él á pesar de sus ojos cerrados. El dálang está de espaldas á los músicos, no existe entre ellos ninguna relación directa, y sin embargo los instrumentos me hacen ver los episodios de esta novela javanesa más que las acciones de los monigotes.

Dos personajes se mueven al extremo de las manos del improvisador, se aproximan y se apartan sin chocarse, pues esto podría deteriorar sus frágiles cuerpos, y no obstante sé que acaban de entablar un combate encarnizado. Nunca he oído á una música expresar mejor los golpes. Estos instrumentistas soñolientos lanzan acordes secos, de una precisión matemática, sin mirarse entre ellos.

Poco después abren todos la boca, viejos, adolescentes y niños, lanzando un rugido con cierta sordina. Es el rumor lejano de una muchedumbre que interviene en el curso de la historia.

Yo cierro también los ojos para no ver las filas de monigotes inmóviles sobre el tabladillo que representan grotescamente á dicha multitud. Y al quedar en voluntaria ceguera lo mismo que los músicos, contemplo el pueblo evocado por el novelista javanés. Es una masa de hombres cobrizos, medio desnudos, que aclama á los héroes triunfantes, malayos de armaduras doradas, héroes anteriores al desembarco de portugueses y holandeses, cuando los habitantes de esta isla no conocían aún la existencia de Mahoma y alzaban en el interior de ella imágenes colosales de Buda, templos ciclópeos que la vegetación invasora del Trópico guardó durante muchos siglos en el misterio de su noche verde.

XIX
LA PUERTA DEL EXTREMO ORIENTE

El jardín de Buitenzorg.—Flores que parecen insectos é insectos iguales á pedazos de madera.—El estrecho de Gaspar.—Los fenicios del Pacífico y sus portentosas navegaciones.—Verdadera patria de Simbad el Marino.—La cosmopolita ciudad de Singapore.—El gobernador Raffles.—Mezcla de pueblos y religiones.—Mi primera visita á un templo brahmanista.—El cultivo actual del caucho.—Rutina inglesa de los futbolistas de Singapore.—Degradación de los blancos que van en tranvía.—Juglares y domadores de serpientes.—El «smoking» blanco.—Los maravillosos sastres chinos.—Cuatro trajes en dos horas.

Buitenzorg es la residencia veraniega del gobernador de Java. El palacio, reconstruido varias veces á consecuencia de los temblores de tierra, no ofrece nada de extraordinario. Lo que ha hecho famoso el nombre de Buitenzorg es su Jardín Botánico, anexo á la vivienda gubernamental. Como el terreno es más alto que en Batavia y la atmósfera menos densa y caliginosa, la vegetación se desarrolla en este lugar con toda magnificencia.

Antes de marcharnos de Java queremos ver las especialidades más célebres de dicho jardín. Atravesamos una ancha avenida que es un túnel de verdura, pues los ramajes laterales se tocan, formando una bóveda compacta. En realidad, esta galería vegetal se compone únicamente de dos higueras banianos, árboles que tienen la particularidad de reproducirse invadiendo las tierras próximas, de convertir sus ramas cuando tocan el suelo en otros tantos troncos con raíces, que á su vez producen nuevos soportes. En el Jardín Botánico de Calcuta, uno sólo de estos banianos ocupa un espacio considerable y desde lejos ofrece el aspecto de un macizo de arboleda.

En los pequeños lagos de Buitenzorg admiramos la Victoria Regia, planta acuática de corola blanca cuyas hojas, de dos metros de diámetro, flotan como escudos sobre las aguas, y tal es su aspecto de estabilidad, que tientan á poner el pie en ellas como si fuesen de piedra verde.

Los bambúes alcanzan dimensiones de árboles seculares. Se balancean al más leve soplo de la brisa y parecen conversar entre ellos con el frotamiento de sus menudas hojas. Estas cañas enormes son de diversos colores: amarillas, negras, moteadas. Todas las variedades de la palmera existen aquí igualmente, desde las de fuste grácil y ligero surtidor de ramas, que se inclinan con una gracia infantil, hasta las de tronco redondo y alto como una torre, que desafían erguidas los huracanes del tornado. Vemos también una gran variedad de lianas semejantes á madejas de reptiles adormecidos.