Añade la leyenda que en los siete años de su reinado hizo construir esta pirámide, dándola su costoso revestimiento de sienita, que tanto admiraron después griegos, romanos y árabes. Cuando hubo terminado la obra depositó en su cámara central el cadáver de Micerino, y juzgando sin finalidad su existencia, se dió la muerte arrojándose á un subterráneo lleno de cenizas.

El recuerdo de la faraona Nitokris, indiscutiblemente bella, pues todos los documentos del Egipto de entonces hablan de sus «mejillas de rosa», va tan unido á la tercera pirámide, que durante muchos siglos se la designó con su nombre y no con el de su esposo. Los árabes han creído durante mil años, casi hasta nuestra época, que la hermosa Nitokris habita su pirámide y se aparece algunas veces en lo alto de ella, atrayendo á los hombres con sus cantos y su desnudez. Pero el bello fantasma, después de enloquecerlos de amor, les quita la vida.

La otra leyenda es menos lúgubre. En ella Nitokris se llama Rodopis, nombre de cortesana que le dieron los griegos.

Rodopis era una hermosa joven del pueblo, una especie de almea de la antigua Memfis, y mientras estaba bañándose en el Nilo, un águila arrebató una de sus sandalias. Luego de volar con ella mucho tiempo, la dejó caer en las rodillas del faraón Micerino, ocupado en administrar justicia al aire libre.

Fué tal su asombro ante la pequeñez de dicha sandalia, que dió orden para que buscasen á su dueña por todo Egipto; y cuando trajeron la joven á su presencia la encontró tan interesante como su ligero calzado de papiro, acabando por casarse con ella. El joven Micerino murió al poco tiempo, y la reina mostró su amor y su desesperación levantando la más graciosa de las tres pirámides.

Como se ha dicho muchas veces, la historia es una novela que fué y la novela una historia que pudo ser. Pero en todas partes la novela aparece antes que la historia, dando un ambiente poético á los tiempos en que ésta no ha nacido aún.

Los hombres prefieren instintivamente la novela á la historia, y hacen bien. Es su hermana mayor.

XX
EL MUSEO DEL CAIRO

Cómo nació la egiptología.—El joven Champollion y la famosa piedra de Rosetta.—Los descubrimientos de Mariette.—Trabajos de Maspero.—La policromía egipcia.—Setenta siglos encerrados en un palacio blanco.—La escultura, superior á la pintura.—Nunca existió una religión egipcia.—Infinita variedad de dioses y cultos.—Los dioses triunfando ó decayendo según la suerte política de la ciudad en que nacieron.—Los animales sagrados.—Vida compleja y contradictoria de los egipcios, falsamente tenidos por un pueblo inmóvil.—El misterio científico de los sacerdotes.—Pararrayos en los templos.—Vuelta á la alegría de la vida, después del período tebano.—La momia de Ramsés II viejo y de su padre joven.—Cómo Sesostris resucitó, después de tres mil quinientos años, para dar á los empleados del Museo el mayor susto de su vida.

La egiptología es una ciencia moderna, de origen francés.