Permanecen las camellas inmóviles en los campos, rodeadas de sus pequeñuelos, que inician sus primeros galopes con grotesca violencia. Los niños, que sólo ven pasar el tren tres veces en el curso de la semana, regocijados por este convoy extraordinario, todo de vagones lujosos y con un comedor á la cola, desean prolongar su examen, y cuando parte de la estación trotan junto á él, siguiendo el borde de la vía, sin perder terreno, revelando la solidez de sus pulmones, hasta que al fin empiezan á quedar rezagados.
La gente sudanesa parece poco habituada al uso del metal. No conocen otro que el de sus armas. Sus instrumentos agrícolas son de madera dura, como en tiempo de los faraones. Las joyas de mujeres y hombres consisten en collares de pelo de camello trenzado con piedras azules. Los tejidos que usan son igualmente de pelo de camello.
Vamos entrando en el enorme reino—todo el continente africano—de esta bestia ruda y útil, que sirve de navío en los mares de arena, da con su leche la única alimentación animal que ordinariamente conocen estas gentes, y con su pelo y su piel sustenta la rudimentaria industria del país.
A nuestra izquierda, por la parte del mar Rojo, vemos un grupo de montañas de diversos colores, bermejas, pardas ó muy negras, como si las hubiesen quemado recientemente. Se inicia el crepúsculo sobre sus cumbres. Algunas nubecillas reflejan los últimos resplandores del sol, que se hunde al otro lado de nuestro vagón, en el horizonte rectilíneo de una llanura monótona.
Dormiremos en el tren, rodando sobre una línea férrea que nunca hubiese existido de no ocurrir la famosa sublevación del Mahdí y la toma de Kartum por los fanáticos de este profeta. Necesitó Inglaterra construir esta línea estratégica para dominar sólidamente el Sudán y afirmarse en la confluencia de los dos Nilos, el Azul y el Blanco.
Mañana estaré en Kartum, viendo realizada una de las mayores ilusiones de mi viaje.
Todos hemos tenido en nuestra juventud una ciudad predilecta y misteriosa, que nos interesaba extraordinariamente por lo mismo que estábamos seguros de que jamás iríamos á ella.
Para mí, antes de los veinte años, esta ciudad fué Kartum.
XIII
NILO BLANCO Y NILO AZUL
Mohamed-Alí, tirano progresivo, y su civilización violenta.—Fundación de Kartum.—Aparece el Mahdí.—La guerra de los derviches.—El novelesco general Gordon.—Famoso sitio de Kartum.—El ferrocarril estratégico desde Port Sudán que venció al Califa.—Mis recuerdos juveniles de la época de Gordon.—Ruinas de Meroe.—Los etíopes agrupados en las estaciones.—Van pasando caravanas.—El asno y el camello.—En Kartum.—Hombres con camisa de mujer.—Yates alquilados para cazar hipopótamos y leones en el Nilo Blanco.—Otra vez el marfil.—«Vaya usted á Omdurmán.»—Los coptos.—El Nilo Azul en la noche.—La fresca canción del agua.