Siete millones y medio de egipcios se hallan establecidos á lo largo del río, siendo sus dos orillas un doble oasis de gran feracidad que ocupa 1.200 kilómetros de Assuan al Mediterráneo.

La anchura de este valle es enorme en el delta, ó sea en su término, extendiendo sobre el Mediterráneo un frente de doscientos kilómetros. El Nilo afecta la forma de un árbol, siendo el delta su copa. El tronco, representado por todo el curso del río, no tiene más que una anchura media de diez kilómetros, y en algunos sitios menos. Resulta de ello que la población de Egipto, aglomerada en un espacio superior apenas al de Bélgica, ofrece una densidad sólo comparable á la de las regiones más habitadas de China ó la India.

No bastaría la corriente ordinaria del Nilo para mantener á esta población enorme, pero proporciona además los beneficios anuales de su inundación. El clima de Egipto es de una sequedad extrema, y su caudal de lluvia resulta poco importante en unas regiones, y en otras completamente nulo. Para los autores antiguos fué un secreto milagroso el mecanismo de estas crecidas, que se repiten todos los años con una regularidad cronométrica. El Nilo Blanco aporta el agua de los grandes lagos ecuatoriales, manteniéndose invariable su volumen gracias á las grandes lluvias del África intertropical. El Nilo Azul, originario de las montañas de Abisinia, crece enormemente, como ya dijimos, cuando llueve en dichas montañas, de Junio á Agosto, y además, su arrastre es muy impetuoso, pues desciende 1.400 metros desde su nacimiento hasta su desembocadura en Kartum.

Este equilibrio de los dos afluentes origina y sostiene la prosperidad egipcia. Si el Nilo Azul fuese el único creador del Nilo de Egipto, éste recibiría un gran caudal de agua de Julio á Septiembre, quedando casi seco el resto del año. Si el Nilo Blanco fuese igualmente su único generador, le daría una corriente anual continua, pero de pobre nivel, no alcanzando á regar los campos situados sobre sus dos orillas escarpadas.

Como se ha dicho muchas veces, el Nilo Blanco «hace el Nilo» y el Nilo Azul «hace el Egipto». En los meses de Abril y Mayo, mientras Europa conoce los esplendores de la primavera, Egipto tiene un aspecto de desolación. El Nilo está muy bajo. Las ciudades quedan en las cumbres de las riberas, alejadas del río, con gran escasez de agua. Es también la época en que sopla, durante siete semanas, el viento sofocante del desierto, el terrible kamsin, que esparce la arena y arruina muchas veces toda una región. La gente sufre enfermedades á causa de la sequedad del ambiente. Es la época de las «plagas de Egipto», conocida y lamentada desde hace miles de años.

En Junio cambia felizmente el régimen atmosférico. El caldeamiento de la tierra atrae los vientos del Mediterráneo, tan esperados por los egipcios que los llaman «vientos del Norte». En los monumentos fúnebres de la antigüedad hay inscripciones alabando «los soplos deliciosos de los vientos etéreos ó del Norte, que refrescan y purifican la atmósfera», y los poetas los comparan á una lágrima de Isis caída en el río.

Se inicia la inundación con una lenta subida de las aguas. Luego toman éstas un color verde, que dura algunos días, y es debido á los grandes bancos vegetales que obstruyeron durante el invierno los afluentes del río Blanco en el África intertropical. Dicha agua es dañosa para la salud de los que la beben y da origen á grandes perturbaciones estomacales. Luego el Nilo toma un color de sangre y empieza la verdadera crecida, que va en aumento hasta Septiembre. Esta agua es la que llega cargada de tierra de las montañas de Abisinia, dejando sobre los campos una capa de limo fecundante. Se calcula que toda crecida nilótica deposita en el valle veinticinco millones de toneladas de barro abonador. El agua del Nilo Rojo, á pesar de ser terrosa, resulta más sana y agradable para beber que la del llamado Nilo Verde.

La bajada de las aguas es más rápida que la subida. Se inicia á mitad de Octubre y termina á fines de Noviembre. En Diciembre queda limitado el Nilo á su propio lecho y su caudal acuático es semejante al que tiene en este momento bajo la quilla de nuestro buque-hotel. Aún transcurrirán cuatro meses antes de que vuelva á hincharse y subir bajo el impulso de su poderoso afluente el Azul.

A medida que se va retirando el Nilo empiezan las siembras de invierno, y durante los meses de Diciembre, Enero y Febrero, cuando la tierra de Europa parece dormir, Egipto está todo verde. A un lado y á otro del río vemos ahora trigales muy altos, que madurarán en el mes inmediato, ó sea en Abril.

Los relatos de los escribas egipcios, á pesar de sus descripciones fragmentarias, nos permiten imaginar con qué ansiedad esperaron los habitantes de este valle durante miles de años la subida de unas aguas de las que dependía su existencia. La primera alegría del pueblo era ver el pequeño cocodrilo llamado ack, divino precursor que venía Nilo abajo desde las ignoradas fuentes con la primera oleada de la inundación.