El Virrey Don Martín Enríquez y el Arzobispo Don Pedro Moya de Contreras pensaron al principio en establecer hospitales; pero muy pronto la peste se hizo tan general, que fué imposible usar de este arbitrio, tanto por el número de los enfermos como porque no había ya quien los asistiese.

En vano se apeló al auxilio de la ciencia; en vano el Dr. Don Juan de la Fuente, uno de los médicos más célebres de aquellos tiempos, procuró en el Hospital Real estudiar en los cadáveres de los apestados, y descubrir algo que le indicase el origen y la causa del mal. El diagnóstico era imposible; pero seguro el pronóstico, la muerte.

Cuanto á un enfermo producía momentáneamente alivio, causaba á otro la muerte con más violencia; y ya en aquellos momentos era un devaneo pensar en dar asistencia á los contagiados; apenas se podía conseguir personas que estuvieran cavando constantemente sepulturas para impedir que los cadáveres se corrompieran en las calles y en los campos, ó fueran pasto de los animales.

Los mexicanos creían ya que su raza iba á desaparecer de la tierra, y los españoles miraban con espanto que iban á quedar solos en medio de aquel inmenso desierto.

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En el extenso territorio de México se encuentran todos los climas, todas las temperaturas, y se hallan pueblos situados casi á la altura de las eternas nieves, y pueblos que viven bajo el ardiente sol de los trópicos.

Y sin embargo, la peste se cebaba implacable lo mismo en los habitantes de las costas del Atlántico y del Pacífico que en los que vivían en los fríos valles de Toluca y de Puebla, ó en las faldas del Tancítaro, del Iztatzihuatl ó del Zitlaltepetl.

Pero donde aquellos estragos se hacían más espantosos era en la capital, tanto por el mayor número de habitantes, como por la triste condición á que habían quedado reducidos después de la conquista.

Llegó un día en que no había quien siquiera viese á los apestados.

Entonces, el Arzobispo Don Pedro Moya de Contreras llamó á los superiores de las religiones y comunidades, y les encomendó el cuidado de los enfermos.