«Y dijo: que la maten ó den garrote luego, y no la desnuden ni afrenten, aunque la den mil muertes.—Lo cual dijo de rodillas llorando mucho. Y que miren que es mujer y viuda y honesta, y con quien no se sufre hacer esto en el mundo, en especial donde hay tanta santidad, y que ya ha dicho que creía en la Ley de Moysen y no en la de Jesucristo, y no hay más que decir, ni sabe de más de que es triste desconsolada y viuda con hijos que clamarán á Dios.
Desnuda.
«Y estando desnuda, con solo unos zaragüelles, y la camisa baja, en carnes de la cintura arriba, fué tornada á amonestar que diga la verdad, con apercibimiento de que se pasará con el tormento adelante.
«Dijo á voces, que todo es maldad, y que vaya en remisión de sus culpas.
Brazos ligados.
«Fuéronle mandados ligar los brazos flojamente, y estando ligados, fué vuelta á amonestar que diga la verdad, y no dé lugar á que se pase adelante.
«Dijo que la verdad toda ha dicho, y que miren que quitan la madre á los hijos, y que nunca tal entendió que tal se usara con una mujer, y que ella encomienda su alma y ofrece este martirio al que en el libro de Espejo de consolación ha leído que adoraron los Macabeos.—Porque no dijo otra cosa.
Vuelta primera.
«Amonestada que diga la verdad le fué mandado dar y apretar una vuelta de cordel á los brazos; diósele, y dió muchos gritos diciendo:—tanta crueldad, tanta, ay, que me muero:—apretósele más, y dijo lo mesmo muchas veces, con muchos gritos, y que vaya en remisión de sus pecados, que está libre; que todo lo ha confesado, y que no la quieren creer.
Vuelta segunda.