—Malas nuevas, padre Yanga, malas nuevas.
—¿Qué hay, pues? ¿algunos hermanos nuestros han muerto?
—No, los blancos quieren nuestra muerte: ayer se me ha presentado un hermano, que es también como yo, de Angola, ha salido de la Puebla y me ha contado......
—¿Qué te ha contado?
—Que de Puebla viene una expedición contra nosotros; mándala un capitán vecino de aquella ciudad, llamádose Pedro González de Herrera, y ha salido el día veintiseis......
—Estamos á los treinta días, muy cerca debe venir ya.
—Tal creo, y por eso me he replegado, á fin de disponer todas las tropas y prepararlas para el combate. Pedro González de Herrera trae cien soldados españoles, cien aventureros, ciento cincuenta indios flecheros, y cerca de doscientos más entre mulatos, mestizos y españoles que se le han reunido de las estancias.
—Es decir, cosa de quinientos cincuenta hombres: mucha gente es en verdad, y otros tantos no tenemos; pero no importa, Dios nos ayudará. ¿Por qué camino vienen?
—No han seguido ningún camino real, y se acercan extraviando veredas. ¿Hay vigilantes por todos lados?
—Sí, y es imposible que se acerquen sin ser sentidos...... Allí viene corriendo uno; noticia debe traer.