—Y la audiencia, ¿sabrá algo?—preguntó el hijo de Doña Marina.

—Por la mirada torva y la maliciosa sonrisa que observé en el Oidor Ceynos, cuando lo encontré ayer, creo que nada ignora de cuanto está pasando, interrumpió D. Luis Cortés.

—Y qué tenemos que cuidarnos de semejantes antiguallas,—exclamó D. Alonso. ¡Por Santiago! que entre mi hermano Gil y yo acabaremos á estocadas con esos viejos pergaminos.

—Calma, contestó el Marqués, y ocupémonos del bautismo de los gemelos, porque precisamente en medio de las festividades organizaremos de tal manera nuestros negocios, que la tierra quede por nuestra, y libre de la tiranía de España y del despotismo de los oidores y visitadores. Lo que el padre quiso dar al Rey, el hijo no lo quiere confirmar.

—No hay que perder momentos, dijo Don Luis Cortés, y sepamos cómo tienen de pasar esas fiestas del bautismo.

—En primer lugar, contestó el Marqués...

En esto se escuchó en la calle el ruido seco y estridente de espadas que se chocaban, y llegaron al salón gritos descompasados de los que pedían favor.

Oír el rumor y correr los tres caballeros con tizona en mano, todo fué uno. El Marqués tomó su sombrero y su espada, y los siguió de lejos hasta la calle de Martín de Aberraza, donde ya reñían furiosamente los dos hermanos Bocanegras y Hernando de Córdova, de una parte; y Alonso de Cervantes, Juan Valdivieso, Nájera, Juan Juárez y Alonso Peralta, de la otra. La justicia había acudido y levantaba en ese momento á Cervantes que había caído atravesado de una estocada. El Marqués tomó la defensa de los Bocanegras, y la pendencia habría comenzado de nuevo, á no ser porque los alguaciles rogaron al Marqués y á los amigos que evitasen un disgusto en los días de un acontecimiento tan fausto. Envainaron todos las tizonas, los corchetes cargaron al herido, y el Marqués y sus hermanos, sin ocuparse ya del suceso, regresaron tranquilamente á la casa, y se dedicaron á discutir y fijar lo que ahora llamariamos el programa de las solemnidades para el bautismo de los recién nacidos.

IV
El Bautismo

Es necesario decir algunas palabras para explicar al lector cómo estaba la parte de la ciudad donde pasan las escenas que hemos referido y las que aun falta que contar.