Los últimos defensores de un pueblo libre han buscado siempre su asilo en las montañas.
Los últimos rayos del sol brillan sobre los montes, cuando el valle comienza á hundirse en la obscuridad.
Por no desmentir este axioma, la Convención Francesa en 93 tuvo su llanura y su montaña.
Zitácuaro está situado en una fragosa serranía del Estado de Michoacán.
Era una graciosa ciudad de ocho mil habitantes.
Sus calles, rectas; sus casas, aunque no elegantes, limpias y bonitas.
Su comercio activo, y su agricultura floreciente.
Esta era Zitácuaro en 1863.
La República de México había sido invadida por los franceses.
Los malos mexicanos se habían unido con ellos.