—No puedo permanecer en mi puesto, porque los tratados son inviolables y la vida del hombre es sagrada. No puedo dejar sin castigo este crimen. ¡Qué dirán de nosotros cuando se sepa! Infame, villano..........

Hubo gran junta en la que discutieron mucho Vallarta y Ogazón, para que don Santos cambiara de parecer. Medio se calmó luego que Rojas fué puesto fuera de la ley:

El culpable, que respetaba y quería al señor Degollado, se puso á salvo; sin embargo, así y todo solía preguntar por su buen jefe.

—¿Qué tal va el amo?—le preguntó una vez, en retaguardia, al general Nicolás Medina.

—No se le acerque porque le manda fusilar.

—¡Si he matado la víbora que le había de picar!

—No le enseñe la cara porque le ha puesto fuera de la ley.

—¡Ah, qué don Santitos! ¿Conque estoy fuera de la ley? ¡Si yo nunca he estado adentro!

En San Joaquín, el 26 de Diciembre de 1858, después de hora y media de combate, Miramón derrotó á Degollado.

No se arredró ante la mala suerte; prosiguió resignado en la defensa de las ideas constitucionalistas, sufriendo derrotas y obteniendo una que otra victoria.