Y no era don Santos Degollado á secas: era el Ministro de Guerra y Marina y el general en jefe del ejército federal.
III
Destituído don Santos Degollado del mando del Ejército, el 4 de Noviembre de 1860, salió de Quiroga para Toluca.
En Queréndaro, el día 25, se le unió don Benito Gómez Farías, su íntimo amigo.
A su llegada á Toluca, el 2 de Diciembre, se les «recibió con hospitalidad y grandes honores por el general Berriozábal,» que era Gobernador y general en jefe de la división del Estado de México.
Amaneció nublado el día 9; á corta distancia no podía distinguirse bien. Una avanzada de las fuerzas del general Berriozábal fué sorprendida por los exploradores del general Miguel Negrete, cuyas blusas eran de igual color que las de aquella,.
Estaban hospedados don Santos Degollado y el señor Gómez Farías en la casa del gobernador. Allí el enemigo, los sorprendió á los tres[10].
El general Berriozábal supo por la cocinera que Negrete andaba en las calles. Montó violentamente á caballo para organizar la resistencia y estar á la cabeza de su tropa. Hubo fuego graneado, pero ya fué tarde: casi á todos los cogieron de improviso.
Don Santos tuvo que ceder á los ruegos de una familia para pretender su salvación por las azoteas de la manzana.
Herido en la cabeza, el general Berriozábal fué hecho prisionero. Tuvieron la misma suerte Degollado y Gómez Farías.