Su honra le preocupaba.
Lo primero que preguntó al general Ramón Iglesias, al irle á tomar declaración el 27 de Febrero, fué:
—Dígame usted los nombres de mis acusadores: ¿quiénes son?
El general José María Arteaga le escribía de Querétaro el 28 de Marzo, participándole que había salido electo presidente en aquella ciudad y San Juan del Rio.
Le ofrecían la cartera de Guerra y Marina el 8 de Abril.
En esto llegó á sus oídos la noticia del asesinato de Ocampo.
Gómez Farías se presentó á la casa número 2 de San Juan de Letrán, que habitaba don Santos Degollado, y le refirió el hecho.
—Iremos á vengarlo—dijo don Santos.
—No podemos—respondió Gómez Farías.
—Pediremos licencia, y si nó, nos marcharemos.